Iván Vera-Pinto Soto
Cientista social, pedagogo y dramaturgo
En medio de relatos que muchas veces ponen el foco en la desconfianza y el prejuicio, existen historias que crecen en silencio, lejos de los titulares, pero cerca del corazón de las comunidades. Son experiencias de niños, niñas y jóvenes que, a pesar de las dificultades, eligen caminos distintos: el arte, el deporte y la cultura como formas de soñar, de resistir y de construir un futuro.
En la toma Alto Molle de Alto Hospicio, donde las carencias conviven con la esperanza, emergen estos testimonios que rara vez son visibilizados. Allí, entre calles de esfuerzo diario, hay chicos y chicas que ensayan, entrenan y crean… y confían. Confían en ellos mismos, incluso cuando el entorno muchas veces les dice lo contrario.
Es en ese escenario donde la Fundación Deportiva Pampa Unida —organización sin fines de lucro creada en 2023 y con base en el sector Alto Molle— ha decidido sembrar oportunidades. Liderada por su presidente, Diego Chambi Becerra, la fundación ha impulsado iniciativas deportivas, culturales y formativas dirigidas a niños, niñas y quienes transitan su juventud en la comuna, participando incluso en proyectos financiados con fondos públicos regionales. No desde los discursos, sino desde la práctica. No desde los intereses, sino desde la convicción profunda de que cada persona merece un espacio donde sentirse reconocido, valorado y acompañado.
El Primer Show de Talento fue una expresión viva de ese propósito. No fue solo un evento, sino un momento cargado de emociones genuinas: manos temblorosas antes de salir al escenario, miradas cómplices entre compañeros, familias conteniendo la respiración… y luego, el aplauso. Ese aplauso que no solo reconoce una actuación, sino que valida un proceso, una trayectoria, una lucha silenciosa.
“Aquí no solo aprenden una disciplina deportiva; aquí también descubren cómo confiar en quienes son y en lo que pueden llegar a ser”, expresó uno de los organizadores, con la emoción aún presente tras la jornada.
Cada presentación fue un acto de valentía. Cada paso sobre el escenario, una forma de decir “aquí estoy”. Porque cuando un niño o joven encuentra una instancia donde puede desarrollarse integralmente, no solo adquiere habilidades: construye autoestima, sentido de pertenencia y proyecta esperanza.
“Esto les cambia la vida. Les enseña valores, les entrega herramientas y, sobre todo, les permite sentir que importan”, compartió una apoderada, con orgullo en la voz y lágrimas contenidas.
Nada de esto habría sido posible sin el apoyo generoso de quienes creyeron en este sueño desde el inicio: Atenas Producciones, Mar y Desierto Transporte, Clínica Alana, la Dra. Carolina Herrera, Laura Vanessa Calderón, Carlos Oyarzo y el cantautor Leo Mérida. Personas y organizaciones que comprendieron que aportar no es solo colaborar, sino también transformar realidades.
El jurado no solo evaluó presentaciones. Supo ver más allá: el esfuerzo detrás de cada ensayo, la historia detrás de cada participante. “Lo que vemos aquí es formación integral: jóvenes que están creciendo con valores, disciplina y sensibilidad”, destacaron.
Y, sin embargo, estas experiencias rara vez encuentran lugar en los medios de comunicación masiva. Se sigue mostrando a quienes crecen en estos territorios desde el error, desde la falta, desde el conflicto. Se deja de lado que, en lugares como Alto Molle, también hay sueños en movimiento, talento emergente y comunidades que se levantan desde la solidaridad y la colaboración.
Quizás ha llegado el momento de cambiar el enfoque. Porque cuando las oportunidades se hacen presentes, y hay adultos que guían junto a pobladores que sostienen, lo que emerge no es la carencia, sino la dignidad. No es el riesgo, sino el talento.
Y en cada aplauso que vibró en ese escenario sencillo, se reveló una certeza profunda: quienes protagonizan esta experiencia no son el futuro… son un presente lleno de fuerza, belleza y esperanza que merece ser reconocido.
