Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y SENAPRED Tarapacá desarrollaron una mesa de trabajo orientada a reforzar la seguridad y la cultura preventiva frente a emergencias en las residencias de la región.
El encuentro tuvo como objetivo principal robustecer la cultura de autocuidado y establecer un plan de trabajo que permita resguardar de mejor manera la integridad de los residentes y del personal, considerando las características territoriales y los riesgos propios de cada entorno.
Durante la jornada se dio inicio a una planificación estratégica que busca dotar a cada residencia de herramientas claras y prácticas para enfrentar situaciones de emergencia de forma eficiente, oportuna y coordinada.
La colaboración se centrará en tres pilares fundamentales: la capacitación y formación continua de funcionarios y equipos de trato directo en protocolos de emergencia; la entrega de material preventivo actualizado para la respuesta ante sismos y tsunamis, adaptado a las realidades locales; y el reconocimiento de señaléticas, zonas seguras, puntos de encuentro y rutas de evacuación.
“Estar preparados no es una opción, es una responsabilidad compartida. Queremos que las residencias sepan exactamente cómo actuar, garantizando un entorno seguro donde el bienestar de los niños, niñas y adolescentes sea siempre lo primero”, señaló la directora regional del Servicio de Protección, Alejandra Altamirano.
Por su parte el director (s) de SENAPRED, Cristian Saavedra dijo «nuestra misión es construir un país más resiliente, y eso comienza por asegurar que las instituciones que cuidan de nuestra niñez y adolescencia tengan los estándares más altos de respuesta. A través de esta alianza, estamos transfiriendo capacidades críticas para que cada funcionario sepa liderar bajo presión. Reducir el riesgo de desastres es una tarea de todos.»
Esta mesa de trabajo no solo busca fortalecer la capacidad de respuesta ante eventuales emergencias, sino también instalar una cultura preventiva permanente al interior de las residencias. La entrega de orientaciones técnicas, manuales y la evaluación constante de los entornos permitirán que los equipos se mantengan preparados para liderar procesos de evacuación y asistencia en momentos críticos.
